CIIC https://www.ciicicomos.org CIIC Mon, 10 Feb 2020 20:19:45 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 Ise Declaration on “World Heritage for Peace” Adopted November 1 st 2009 Ise City, Japan https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/ise-declaration-on-world-heritage-for-peace-adopted-november-1-st-2009-ise-city-japan/ https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/ise-declaration-on-world-heritage-for-peace-adopted-november-1-st-2009-ise-city-japan/#respond Tue, 14 Jan 2020 21:15:30 +0000 https://ciic.seosphera.com/?p=751 La entrada Ise Declaration on “World Heritage for Peace” Adopted November 1 st 2009 Ise City, Japan se publicó primero en CIIC.

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Preamble

The World Heritage Symposium held on November 1 st , 2009 in Ise City, Japan, studied and discussed the contributions World Heritage makes to build and maintain world peace. During the symposium, examples appropriate for the verification of this theme were presented and shared among participants. As a result, it was recognized with certainty that the transmission of World Cultural and Natural Heritage to future generations is essential to the spiritual progress and wellbeing of humankind itself and therefore is an issue that needs serious and urgent attention. It was also understood that World Heritage does contribute to building and maintaining world peace. In particular, it was illustrated that specific types of heritage, such as cultural routes, trans-national and trans-boundary heritage and serial nominations, possess the strong potential of contributing to the building and maintaining of world peace. From this point of view, it is important and necessary to expand and deepen the concept and spirit of World Heritage in accordance with the spirit of UNESCO that promotes the Culture of Peace. In recognition of the above, we, the members of ICOMOS CIIC and Japan/ICOMOS, as well as
the Presidents of the National Committees of ICOMOS from Argentina, Côte d’Ivoire, Spain and Sri Lanka and representatives/members from Australia, Bulgaria, Costa Rica, Cuba, Greece, Italy, Israel, Mexico, Palestine, the Republic of Korea, Romania and USA as participants of the Ise symposium, recognize the great importance of cooperation, despite various challenges, in the efforts toward the building and maintaining of peace in areas that share World Heritage. We hereby adopt the five actions of this declaration:

Declaration

Action 1
To establish an international working group to study further how World Heritage can and should contribute to the furthering of world peace, including the possibilities of revising the Operational Guidelines for the Implementation of the World Heritage Convention, and to request the international governing bodies of ICOMOS to support this working group which following the existing rules will submit its conclusions to them for approval.

Action 2
To encourage the development of mechanisms with the participation of relevant States Parties that share heritage for the purpose of removing threats to the conservation and transmission of heritage and ensuring the integrated and comprehensive management and monitoring of transnational heritage.

Action 3
To promote intercultural heritage, such as cultural routes, encourage the understanding among different stakeholders and enhance it with the purpose of bringing people closer.

Action 4
To promote responsible tourism of heritage and welcome the proposal of measures and model projects that benefit the local economy by reducing poverty, a cause of conflicts, as long as such uses do not contradict the principles of World Heritage.

Action 5
To encourage the States Parties to the UNESCO’s World Heritage Convention to identify and nominate for inscription on the World Heritage List, cultural routes and serial nominations that make a significant contribution to the establishment of world peace in a manner that reflects the outcomes of comprehensive scientific research.

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Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/convencion-sobre-la-proteccion-del-patrimonio-mundial-cultural-y-natural/ https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/convencion-sobre-la-proteccion-del-patrimonio-mundial-cultural-y-natural/#respond Tue, 14 Jan 2020 21:07:13 +0000 https://ciic.seosphera.com/?p=747 LA CONFERENCIA GENERAL de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 17a, reunión celebrada en París del 17 de octubre al 21 de noviembre de 1972, Constatando que el patrimonio cultural y el patrimonio natural están cada vez más amenazados de destrucción, no sólo por las […]

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LA CONFERENCIA GENERAL de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 17a, reunión celebrada en París del 17 de octubre al 21 de noviembre de 1972,
Constatando que el patrimonio cultural y el patrimonio natural están cada vez más amenazados de destrucción, no sólo por las causas tradicionales de deterioro sino también por la evolución de la vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles,
Considerando que el deterioro o la desaparición de un bien del patrimonio cultural y natural constituye un empobrecimiento nefasto del patrimonio de todos los pueblos del mundo,
Considerando que la protección de ese patrimonio a escala nacional es en muchos casos incompleto, dada la magnitud de los medios que requiere y la insuficiencia de los recursos económicos, científicos y técnicos del país en cuyo territorio se encuentra el bien que ha de ser protegido,
Teniendo presente que la Constitución de la UNESCO estipula que la Organización ayudará a la conservación, al progreso y a la difusión del saber, velando por la conservación y la protección del patrimonio universal, y recomendando a los interesados las convenciones internacionales que sean necesarias para ese objeto,
Considerando que las convenciones, recomendaciones y resoluciones internacionales existentes en favor de los bienes culturales y naturales, demuestran la importancia que tiene para todos los pueblos del mundo, la conservación de esos bienes únicos e irremplazables de cualquiera que sea el país a que pertenezcan,
Considerando que ciertos bienes del patrimonio cultural y natural presentan un interés excepcional que exige se conserven como elementos del patrimonio mundial de la humanidad entera,
Considerando que, ante la amplitud y la gravedad de los nuevos peligros que les amenazan, incumbe a la colectividad internacional entera participar en la protección del patrimonio cultural y natural de valor niversal excepcional prestando una asistencia colectiva que sin reemplazar la acción del Estado interesado la complete eficazmente,
Considerando que es indispensable adoptar para ello nuevas disposiciones convencionales que establezcan un sistema eficaz de protección colectiva del patrimonio cultural y natural de valor excepcional organizada de una manera permanente, y según métodos científicos y modernos,
Habiendo decidido, en su décimosexta reunión, que esta cuestión sería objeto de una Convención internacional,
Aprueba en este día dieciséis de noviembre de 1972, la presente

Convención:

I. DEFINICIONES DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 1. A los efectos de la presente Convención se considerará «patrimonio cultural»:
Los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o e la ciencia,(se requiere revisar la definición de lo que compone al patrimonio cultural, ya que la palabra monumentos, ante la comprensión popular, nos hace pensar en obras de grandes dimensiones y debido a ello se han perdido otras de carácter más sencillo, contextual o vernáculo.)
Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia,
Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza así como las zonas incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

ARTICULO 2. A los efectos de la presente Convención se considerarán «patrimonio natural»:
Los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico, las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el habitat de especies animal y vegetal amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico,
Los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural,

ARTICULO 3. Incumbirá a cada Estado Parte en la presente Convención identificar y delimitar los diversos bienes situados en su territorio y mencionados en los artículos 1 y 2.

II. PROTECCION NACIONAL Y PROTECCION INTERNACIONAL DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 4. Cada uno de los Estados Partes en la presente Convención reconoce que la obligación de identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio, le incumbe primordialmente. Procurará actuar con ese objeto por su propio esfuerzo y hasta el máximo de los recursos de que disponga, y llegado el caso, mediante la asistencia y la cooperación internacionales de que se pueda beneficiar, sobre todo en los aspectos financiero, artístico, científico y técnico.

ARTICULO 5. Con objeto de garantizar una protección y una conservación eficaces y revalorizar lo más activamente posible el patrimonio cultural y natural situado en su territorio y en las condiciones adecuadas a cada país, cada uno de los Estados Partes en la presente Convención procurará dentro de lo posible:
Adoptar una política general encaminada a atribuir al patrimonio cultural y natural una función en la vida colectiva y a integrar la protección de ese patrimonio en los programas de planificación general; (lo cual no se ha hecho en los sistemas de desarrollo urbano nacional, debido al desconocimiento, desidia, una muestra es el proyecto Valle) instituir en su territorio, si no existen, uno o varios servicios de protección, conservación y revalorización del patrimonio cultural y natural, dotados de un personal adecuado (todavía no se paga la especialización y aunque así sea, los especialistas en el norte de México, aún no son considerados indispensables) que disponga de medios que le permitan llevar a cabo las tareas que le incumban;
Desarrollar los estudios y la investigación científica y técnica y perfeccionar los métodos de intervención que permitan a un Estado hacer (el problema es que el mismo Estado, en los segundos o terceros niveles, carece de programas específicos y presupuestos ) frente a los peligros que amenacen a su patrimonio cultural y natural;
Adoptar las medidas jurídicas, científicas, técnicas, administrativas y financieras adecuadas, para identificar, proteger, conservar, revalorizar y rehabilitar ese patrimonio; y facilitar la creación o el desenvolvimiento de centros nacionales o regionales de formación en materia de protección, conservación y revalorización del patrimonio cultural y natural y estimular la investigación científica en este campo; (es hasta hoy que se empieza un programa de conceptualización y enseñanza integral del patrimonio cultural)

ARTICULO 6. Respetando plenamente la soberanía de los Estados en cuyos territorios se encuentre el patrimonio cultural y natural a que se refieren los artículos 1 y 2 y sin perjuicio de los derechos reales previstos por la legislación nacional sobre ese patrimonio, los Estados Partes en la presente Convención reconocen que constituye un patrimonio universal en cuya protección la comunidad internacional entera tiene el deber de cooperar.
Los Estados Partes se obligan, en consecuencia y de conformidad con lo dispuesto en la presente Convención, a prestar su concurso para identificar, proteger, conservar y revalorizar el patrimonio cultural y natural de que trata el artículo 11, párrafos 2 y 4, si lo pide el Estado en cuyo territorio esté situado.
Cada uno de los Estados Partes en la presente Convención se obliga a no tomar deliberadamente ninguna medida que pueda causar daño, directa o índirectamente, al patrimonio cultural y natural de que tratan los artículos 1 y 2 situado en el territorio de otros Estados Partes en esta Convención.

ARTICULO 7. ara los fines de la presente Convención, se entenderá por protección internacional del patrimonio mundial cultural y natural el establecimiento e un sistema de cooperación y asistencia internacional destinado a secundar a los Estados Partes en la Convención en los esfuerzos que desplieguen para conservar e identificar ese patrimonio.

III. COMITE INTERGUBERNAMENTAL DE PROTECCION DEL PATRIMONIO MUNDIAL CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 8. Se crea en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura un Comité intergubernamental de protección del patrimonio cultural y natural de valor universal excepcional, denominado “el Comité del Patrimonio Mundial». Estará compuesto de 15 Estados Partes en la Convención, elegidos por los Estados Partes en ella, constituidos en Asamblea General durante las reuniones ordinarias de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. El número de Estados Miembros del Comité se aumentará hasta 21, a partir de la reunión ordinaria de la Conferencia General que siga a la entrada en vigor de la presente Convención en 40 o más Estados.
La elección de los miembros del Comité garantizará la representación equitativa de las diferentes regiones y culturas del mundo.
A las sesiones del Comité podrán asistir, con voz consultiva, un representante del Centro Internacional de estudios para la conservación y restauración de los bienes culturales (Centro de Roma) un representante del Consejo internacional de monumentos y lugares de interés artístico e histórico (ICOMOS) y un representante de la Unión internacional para la conservación de la naturaleza y sus recursos (UICN), a los que se podrán añadir, a petición de los Estados Partes reunidos en Asamblea General durante las reuniones ordinarias de Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, representantes de otras organizaciones intergubernamentales o no gubernamentales que tengan objetivos similares.

ARTICULO 9. Los Estados Miembros del Comité del patrimonio mundial ejercerán su mandato desde que termine la reunión ordinaria de la Conferencia General en la que hayan sido elegidos hasta la clausura de la tercera reunión ordinaria siguiente.
Sin embargo, el mandato de un tercio de los miembros designados en la primera elección expirará al fin de la primera reunión ordinaria de la Conferencia General siguiente a aquella en que hayan sido elegidos y el mandato de un segundo tercio de los miembros designados al mismo tiempo, expirará al fin de la segunda reunión ordinaria de la Conferencia General siguiente a aquella en que hayan sido elegidos. Los nombres de esos miembros serán sorteados por el Presidente de la Conferencia General después de la primera elección.
Los Estados Miembros del Comité designarán, para que los representen en él, a personas calificadas en el campo del patrimonio cultural o del patrimonio natural.

ARTICULO 10. El Comité del Patrimonio Mundial aprobará su reglamento. El Comité podrá en todo momento invitar a sus reuniones a organismos públicos o privados, así como a personas privadas, para consultarles sobre cuestiones determinadas,
El Comité podrá crear los órganos consultivos que considere necesarios para ejecutar su labor.

ARTICULO 11. Cada uno de los Estados Partes en la presente Convención presentará al Comité del Patrimonio Mundial, en la medida de lo posible, un inventario de los bienes del patrimonio cultural y natural situados en su territorio y aptos para ser incluidos en la lista de que trata el párrafo 2 de este artículo. Este inventario, que no se considerará exhaustivo, habrá de contener documentación sobre el lugar en que estén situados los bienes y sobre el interés que presenten.
A base de los inventarios presentados por los Estados según lo dispuesto en el párrafo 1, el Comité establecerá, llevará al día y publicará, con el título de «Lista del patrimonio mundial», una lista de los bienes del patrimonio cultural y del patrimonio natural, tal como los definen los artículos 1 y 2 de la presente Convención, que considere que poseen un valor universal excepcional siguiendo los criterios que haya establecido. Una lista revisada puesta al día se distribuirá al menos cada dos años.
Será preciso el consentimiento del Estado interesado para inscribir un bien en la Lista del patrimonio mundial. La inscripción de un bien situado en un territorio que sea objeto de reivindicación de soberanía o de jurisdicción por parte de varios Estados no prejuzgará nada sobre los derechos de las partes en litigio.
El Comité establecerá, llevará al día y publicará, cada vez que las circunstancias lo exijan, con el nombre de «Lista del patrimonio mundial en peligro» una lista de los bienes que figuren en la Lista del patrimonio mundial, cuya protección exija grandes trabajos de conservación para los cuales se haya pedido ayuda en virtud de la presente Convención. Esta lista contendrá una estimación del costo de las operaciones. Sólo podrán figurar en esa lista los bienes del patrimonio cultural y natural que estén amenazados por peligros graves y precisos como la amenaza de desaparición debida a un deterioro acelerado, proyectos de grandes obras públicas o privadas, rápido desarrollo urbano y turístico, destrucción debida a cambios de utilización o de propiedad de tierra, alteraciones profundas debidas a una causa desconocida, abandono por cualquier motivo, conflicto armado que haya estallado o amenace estallar, catástrofes y cataclismos, incendios, terremotos, deslizamientos de terreno, erupciones volcánicas, modificaciones del nivel de las aguas, inundaciones y maremotos. El Comité podrá siempre, en caso de emergencia, efectuar una nueva inscripción en la Lista del patrimonio mundial en peligro y darle una difusión inmediata.
El Comité definirá los criterios que servirán de base para la inscripción de un bien del patrimonto cultural y natural en una u otra de las listas de que tratan los párrafos 2 y 4 del presente artículo.
Antes de denegar una petición de inscripción en una de las dos listas de que tratan los párrafos 2 y 4 del presente artículo, el Comité consultará con el Estado Parte en cuyo territorio esté situado el bien del patrimonio cultural o natural de que se trate.
El Comité con el acuerdo de los Estados interesados, coordinará y estimulará los estudios y las investigaciones necesarios para constituir las listas a que se refieren los párrafos 2 y 4 del presente artículo.

ARTICULO 12. El hecho de que un patrimonio cultural y natural no se haya inscrito en una u otra de las dos listas de que tratan los párrafos 2 y 4 del artículo 11 no significará en modo alguno que no tenga un valor universal excepcional para fines distintos de los que resultan de la inscripción en estas listas.

ARTICULO 13. El Comité del Patrimonio Mundial recibirá y estudiará las peticiones de asistencia internacional formuladas por los Estados Partes en la presente Convención en lo que respecta a los bienes del patrimonio cultural y natural situados en sus territorios, que figuran o son susceptibles de figurar en las listas de que tratan los párrafos 2 y 4 del artículo 11. Esas peticiones podrán tener por objeto la protección, la conservación, la revalorización o la rehabilitación de dichos bienes.
Las peticiones de ayuda internacional, en aplicación del párrafo 1 del presente artículo, podrán tener también por objeto la identificación de los bienes del patrimonio cultural o natural definidos en los artículos 1 y 2, cuando las investigaciones preliminares hayan demostrado que merecen ser proseguidas.
El Comité decidirá sobre esas peticiones, determinará, llegado el caso, la índole y la importancia de su ayuda y autorizará la celebración en su nombre, de los acuerdos necesarios con el Gobierno interesado.
El Comité fijará el orden de prioridad de sus intervenciones. Para ello tendrá en cuenta la importancia respectiva de los bienes que se hayan de proteger para el patrimonio mundial cultural y natural, la necesidad de asegurar una protección internacional a los bienes más representativos de la naturaleza o del genio y la historia de los pueblos del mundo, la urgencia de los trabajos que se hayan de emprender, la importancia de los recursos de los Estados en cuyo territorio se encuentren los bienes amenazados y en particular la medida en que podrán asegurar la salvaguardia de esos bienes por sus propios medios.
El Comité establecerá, pondrá al día y difundirá una lista de los bienes para los que se haya prestado ayuda internacional.
El Comité decidirá sobre la utilización de los recursos del Fondo creado en virtud de lo dispuesto en el artículo 15 de la presente Convención. Buscará la manera de aumentar los recursos y tomará para ello las disposiciones necesarias.
El Comité cooperará con las organizaciones internacionales y nacionales gubernamentales y no gubernamentales, cuyos objetivos sean análogos a los de la presente Convención. Para elaborar sus programas y, ejecutar sus proyectos, el Comité podrá recurrir a esas organizaciones y, en particular al Centro internacional de estudios de conservación y restauración de los bienes culturales (Centro de Roma), al Consejo internacional de monumentos y de lugares de interés artístico e histórico (ICOMOS) o a la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza y sus recursos (UICN), como también a organismos públicos y privados, y a particulares.
El comité mayoría de dos tercios de los miembros presentes y votantes Constituirá quorum la mayoría de los miembros del Comité.

ARTICULO 14. El Comité del Patrimonio Mundial estará secundado por una secretaría nombrada por el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
El Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, utilizando lo más posible los servicios del Centro Internacional de estudios para la conservación y la restauración de los bienes culturales (Centro Roma), del Consejo Internacional de monumentos y de lugares de interés artístico e histórico (ICOMOS) y los de la Unión internacional para la conservación de la naturaleza y sus recursos (UICN) dentro de sus competencias y de sus atribuciones respectivas, preparará la documentación del
Comité y el orden del día de sus reuniones, y ejecutará sus decisiones.

IV. FONDO PARA LA PROTECCION DEL PATRIMONIO MUNDIAL CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 15. Se crea un Fondo para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural Mundial de Valor Universal Excepcional, denominado «el Fondo del Patrimonio Mundial».
El Fondo estará constituido como fondo fiduciario, de conformidad con las disposiciones pertinentes del Reglamento Financiero de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Los recursos del Fondo estarán constituidos por:
Las contribuciones obligatorias y las contribuciones voluntarias de los Estados Partes en la presente Convención;
Las aportaciones, donaciones o legados que puedan hacer: otros Estados, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, las demás organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, especialmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras organizaciones intergubernamentales organismos públicos o privados o personas privadas.
Todo interés producido por los recursos del Fondo
El producto de las colectas y las recaudaciones de las manifestaciones organizadas en provecho del Fondo
Todos los demás recursos autorizados por el Reglamento que elaborará el Comité del Patrimonio Mundial.
Las contribuciones al Fondo y las demás formas de ayuda que se presten al Comité sólo se podrán dedicar a los fines fijados por él. El Comité podrá aceptar contribuciones que hayan de ser destinadas a un determinado programa o a un proyecto específico a condición de que haya decidido poner en práctica ese programa o ejecutar ese proyecto.
Las contribuciones que se hagan al fondo no han de estar supeditadas a condiciones políticas

ARTICULO 16. Sin perjuicio de cualquier contribución voluntaria complementaria, los Estados Partes en la presente Convención se obligan a ingresar normalmente, cada dos años, en el Fondo del Patrimonio Mundial, contribuciones cuya cuantía en forma de un porcentaje único aplicable a todos los Estados decidirá la Asamblea General de los Estados Partes en la Convención, reunida durante la celebración de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esa decisión de la Asamblea General requerirá la mayoría de los Estados Partes presentes y votantes que no hayan hecho la declaración que menciona el párrafo 2 del presente artículo. La contribución obligatoria de los Estados Partes en la Convención no podrá exceder en ningún caso del 1% de la contribución al presupuesto ordinario de la Organización de las
Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura
No obstante, cualquiera de los Estados a que se refiere el artículo 31 o el artículo 32 de la presente Convención podrá, en el momento de depositar su instrumento de ratificación, de aceptación o de adhesión, declarar que no se considera obligado por las disposiciones del párrafo 1 del presente artículo.
Todo Estado Parte en la Convención que haya formulado la declaración mencionada en el párrafo 2 del presente artículo, podrá retirarla en cualquier momento, notificándolo al Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Sin embargo, el hecho de retirar la declaración no producirá efecto alguno respecto de la contribución obligatoria que adeude dicho Estado hasta la fecha de la siguiente Asamblea General de los Estados Partes en la Convención.
Para que el Comité esté en condiciones de prever sus operaciones de manera eficaz, las contribuciones de los Estados Partes en la presente Convención que hayan hecho la declaración de que trata el párrafo 2 del presente artículo habrán de ser entregadas de una manera regular, cada dos años por lo menos, y no deberían ser inferiores a las contribuciones que hubieran tenido que pagar si hubiesen estado obligados por las disposiciones del párrafo 1 del presente artículo.
Todo Estado Parte en la Convención que esté en retraso en el pago de su contribución obligatoria o voluntaria en lo que respecta al año en curso y al año civil inmediatamente anterior, no podrá ser elegido miembro del Comité del Patrimonio Mundial, si bien esta disposición no será aplicable en la primera elección. Si tal Estado es ya miembro del Comité no será aplicable en la primera elección. Si tal Estado es ya miembro del Comité, su mandato se extinguirá en el momento en que se efectúen las elecciones previstas por el párrafo 1 del artículo 8 de la presente Convención.

ARTICULO 17. os Estados Partes en la presente Convención considerarán o favorecerán la creación de fundaciones o de asociaciones nacionales públicas y privadas que tengan por objeto estimular las liberalidades en favor de la rotección del patrimonio cultural y natural definido en los artículos 1 y 2 de la presente Convención.

ARTICULO 18. Los Estados Partes en la presente Convención prestarán su concurso a las campañas internacionales de colecta de fondos que se organicen en provecho el Fondo del Patrimonio Mundial bajo los auspicios de la Organización de as Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Facilitarán las colectas hechas con este propósito por los organismos mencionados en el párrafo 3 del artículo 15.

V. CONDICIONES Y MODALIDADES DE LA ASISTENCIA INTERNACIONAL

ARTICULO 19. Todo Estado Parte en la presente Convención podrá pedir asistencia internacional en favor de los bienes del patrimonio cultural o natural de valor universal excepcional situados en su territorio. Unirá a su petición los elementos de información y los documentos previstos en el artículo 21 de que disponga que el Comité necesite para tomar su decisión.

ARTICULO 20. Sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 2 del artículo 13 del apartado c) del artículo 22 y del artículo 23, la asistencia internacional prevista por la presente Convención sólo se podrá conceder a los bienes del patrimonio cultural y natural que el Comité del Patrimonio Mundial haya decidido o decida hacer figurar en una o en las dos listas de que tratan los párrafos 2 y 4 del artículo 11.

ARTICULO 21. El Comité del Patrimonio Mundial determinará el procedimiento de examen de las peticiones de asistencia internacional que estará llamado a estar e indicará los elementos que habrá de contener la petición que describirá la operación que se proyecte, los trabajos necesarios, una evaluación de su costo, su urgencia y las razones por las cuales los recursos del Estado peticionario no le permiten hacer frente a la totalidad de los gastos. Siempre que sea posible, las peticiones se apoyarán en un dictamen de expertos.
Por razón de los trabajos que se pueda tener que emprender, sin demora, el Comité examinará con preferencia las peticiones que se presenten justificadas por calamidades naturales o por catástrofes.
El Comité dispondrá para esos casos de un fondo de reserva. Antes de tomar una decisión, el Comité efectuará los estudios o las consultas que estime necesarios.

ARTICULO 22. La asistencia del Comité del Patrimonio Mundial podrá tomar las formas siguientes: estudios sobre los problemas artísticos, científicos y técnicos que plantean la protección, la conservación, la revalorización y la rehabilitación del patrimonio cultural y natural definido en los párrafos 2 y 4 del artículo 11, de la presente Convención; servicios de expertos, de técnicos y de mano de obra calificada para velar por la buena ejecución del proyecto aprobado; formación de especialistas de todos los niveles en materia de identificación, protección, conservación, revalorización y rehabilitación del patrimonio cultural y natural; suministro de equipo que el Estado interesado no posea o no pueda adquirir; préstamos a interés reducido, sin interés o reintegrables a largo plazo; concesión en casos excepcionales y especialmente motivados, de subvenciones no reintegrables.

ARTICULO 23. El Comité del Patrimonio Mundial podrá también prestar asistencia internacional a centros nacionales o regionales de formación de especialistas de todos grados en materia de identificación; protección, conservación, revalorización y rehabilitación del patrimonio cultural y natural.

ARTICULO 24. Una asistencia internacional muy importante sólo se podrá conceder después e un estudio científico, económico y técnico detallado. Este estudio habrá de hacer uso de las técnicas más avanzadas de protección, de conservación, de revalorización y de rehabilitación del patrimonio cultural y natural y habrá de corresponder a los objetivos de la presente Convención. Habrá de buscar también la manera de emplear racionalmente los recursos disponibles en el Estado interesado.

ARTICULO 25. El financiamiento de los trabajos necesarios no incumbirá, en principio, a la comunidad internacional más que parcialmente. La participación del Estado que reciba la asistencia internacional habrá de constituir una parte cuantiosa de su aportación a cada programa o proyecto, salvo cuando sus recursos no se lo permitan.

ARTICULO 26. El Comité del Patrimonio Mundial y el Estado beneficiario definirán en el acuerdo que concierten las condiciones en que se llevará a cabo un programa o proyecto para el que se facilite asistencia internacional con arreglo a las disposiciones de esta Convención. Incumbirá al Estado que reciba tal asistencia internacional seguir protegiendo conservando y revalorizando los bienes así preservados, en cumplimiento de las condiciones establecidas en el acuerdo.

VI. PROGRAMAS EDUCATIVOS

ARTICULO 27. Los Estados Partes en la presente Convención, por todos los medios apropiados, y sobre todo mediante programas de educación y de información, harán todo lo posible por estimular en sus pueblos el respeto y el aprecio del patrimonio cultural y natural definido en los articulos l y 2 de la presente Convención. Se obligarán a informar ampliamente al público de las amenazas que pesen sobre ese patrimonio y de las actividades emprendidas en aplicación de la presente Convención.

ARTICULO 28. Los Estados Partes en la presente Convención, que reciban en virtud de lla, una asistencia internacional tomarán las medidas necesarias para hacer que se conozca la importancia de los bienes que hayan sido objeto de asistencia y el papel que ésta haya desempeñado.

ARTICULO 29. Los Estados Partes en la presente Convención indicarán en los informes que presenten a la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en las fechas y en la forma que ésta determine, las disposiciones legislativas y reglamentarias, y las demás medidas que hayan tomado para aplicar la presente Convención, así como la experiencia que hayan adquirido en este campo.

Esos informes se comunicarán al Comité del Patrimonio Mundial El Comité presentará un informe sobre sus trabajos en cada una de las reuniones ordinarias de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

VIII. CLAUSULAS FINALES

ARTICULO 30. La presente Convención está redactada en árabe, español, francés, inglés y ruso, siendo los cinco textos igualmente auténticos.

ARTICULO 31. La presente Convención será sometida a la ratificación o a la aceptación de los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, de conformidad con sus respectivos procedimientos constitucionales.
Los instrumentos de ratificación o de aceptación serán depositados en poder del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

ARTICULO 32. La presente Convención quedará abierta a la adhesión de todos los Estados no miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, invitados a adherirse a ella por la Conferencia General de la Organización.
La adhesión se efectuará depositando un instrumento de adhesión en poder del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

ARTICULO 33. La presente Convención entrará en vigor tres meses después de la fecha del depósito del vigésimo instrumento de ratificación, de aceptación o de adhesión, pero sólo respecto de los Estados que hayan depositado sus instrumentos respectivos de ratificación, de aceptación o de adhesión en a fecha o anteriormente. Para los demás Estados, entrará en vigor tres meses después de efectuado el depósito de su instrumento de ratificación, e aceptación o de adhesión

ARTICULO 34. A los Estados Partes en la presente Convención que tengan un sistema constitucional federal o no unitario les serán aplicables las disposiciones siguientes:
En lo que respecta a las disposiciones de esta Convención cuya aplicación entraña una acción legislativa del poder legislativo federal o central, las obligaciones del Gobierno federal o central serán las mismas que las de los Estados Partes que no sean Estados federales.
En lo que respecta a las disposiciones de esta Convención cuya aplicación dependa de la acción legislativa de cada uno de los Estados, países, provincias o cantones constituyentes, que en virtud del sistema constitucional de la federación, no estén facultados para tomar medidas legislativas, el Gobierno federal comunicará esas disposiciones, con su dictamen favorable, a las autoridades competentes de los Estados, países, provincias, o cantones.

ARTICULO 35. Cada uno de los Estados Partes en la presente Convención tendrá la facultad de denunciarla. La denuncia se notificará por medio de un instrumento escrito, que se depositará en poder del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
La denuncia surtirá efecto doce meses después de la recepción del instrumento de denuncia.
No modificará en nada las obligaciones financieras que haya de asumir el Estado denunciante hasta la fecha en que la retirada sea efectiva.

ARTICULO 36. El Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura informará a los Estados Miembros de la Organización, a los Estados no miembros a que se refiere el artículo 32, así como a las Naciones Unidas, del depósito de todos los instrumentos de ratificación, de aceptación o de adhesión mencionados en los artículos 31 y 32, y de las denuncias previstas en el artículo 35.

ARTICULO 37. La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, podrá revisar la presente Convención. Pero esta revisión sólo obligará a los Estados que lleguen a ser Partes en la Convención revisada.
En el caso de que la Conferencia General apruebe una nueva Convención, que constituya una revisión total o parcial de la presente, y a menos que la nueva Convención disponga otra cosa, la presente Convención dejará de estar abierta a la ratificación, a la aceptación o a la adhesión, a partir de la fecha de entrada en vigor de la nueva Convención revisada.

ARTICULO 38. En virtud de lo dispuesto en el articulo 102 de la Carta de las Naciones Unidas, la presente Convención se registrará en la Secretaria de las Naciones Unidas a petición del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Hecho en París, en este día veintitrés de noviembre de 1972, en dos ejemplares auténticos que llevan la firma del Presidente de la Conferencia General, en la 17a. reunión, y del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que se depositarán en los archivos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y cuyas copias autenticadas se entregarán a todos los Estados a que se refieren los articulos 31 y 32 , así como a las Naciones Unidas.

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Prepared by the International Scientific Committee on Cultural Routes (CIIC) of ICOMOS
Ratified by the 16th General Assembly of ICOMOS, Québec (Canada), on 4 October 2008
Preamble

As a result of the development of the sciences of conservation of cultural heritage, the new concept of Cultural Routes shows the evolution of ideas with respect to the vision of cultural properties, as well as the growing importance of values related to their setting and territorial scale, and reveals the macrostructure of heritage on different levels. This concept introduces a model for a new ethics of conservation that considers these values as a common heritage that goes beyond national borders, and which requires joint efforts. By respecting the intrinsic value of each individual element, the Cultural Route recognizes and emphasizes the value of all of its elements as substantive parts of a whole. It also helps to illustrate the contemporary social conception of cultural heritage values as a resource for sustainable social and economic development.

This more extensive notion of cultural heritage requires new approaches to its treatment within a much wider context in order to describe and protect its significant relationships directly associated with its natural, cultural and historical setting. Within this advance, the concept of the Cultural Route is innovative, complex and multidimensional. It introduces and represents a qualitatively new approach to the theory and practice of conservation of the cultural heritage.

Cultural Routes represent interactive, dynamic, and evolving processes of human intercultural links that reflect
the rich diversity of the contributions of different peoples to cultural heritage.

Though Cultural Routes have resulted historically from both peaceful and hostile encounters, they present a number of shared dimensions which transcend their original functions, offering an exceptional setting for a culture of peace based on the ties of shared history as well as the tolerance, respect, and appreciation for cultural diversity that characterize the communities involved.

The consideration of Cultural Routes as a new concept or category does not conflict nor overlap with other categories or types of cultural properties—monuments, cities, cultural landscapes, industrial heritage, etc.—that may exist within the orbit of a given Cultural Route. It simply includes them within a joint system which enhances their significance.

This integrated, interdisciplinary and shared framework creates new relationships among them by means of an innovative scientific perspective that provides a multilateral, more complete, and more accurate vision of history. This approach stimulates not only understanding and communication among the peoples of the world, but also increases cooperation to preserve cultural heritage.

The innovation introduced by the concept of “Cultural Routes” reveals the heritage content of a specific phenomenon of human mobility and exchange that developed via communication routes that facilitated their flow and which were used or deliberately served a concrete and peculiar purpose. A Cultural Route can be a road that
was expressly created to serve this purpose or a route that takes advantage either totally of partially of preexisting roads used for different purposes. But beyond its character as a way of communication or transport, its existence and significance as a Cultural Route can only be explained by its use for such specific purpose throughout a long period of history and by having generated heritage values and cultural properties associated to it which reflect reciprocal influences between different cultural groups as a result of its own peculiar dynamics.

Therefore, Cultural Routes are not simple ways of communication and transport which may include cultural properties and connect different peoples, but special historic phenomena that cannot be created by applying one’s imagination and will to the establishment of a set of associated cultural assets that happen to possess features in common.

Cultural Routes have sometimes arisen as a project planned a priori by the human will which had sufficient power to undertake a specific purpose (for example, the Incan and the Roman Empire Routes). On other occasions, they are the result of a long evolutionary process in which the collective interventions of different human factors
coincide and are channeled towards a common purpose (such as in the Route to Santiago, the African trade caravan
routes, or the Silk Route). In both cases, they are processes arising from the human will to achieve a specific
objective.

Given the cultural richness and variety of both the interrelationships and the characteristic assets directly associated with the reason for the existence of Cultural Routes (such as monuments, archaeological remains, historic towns, vernacular architecture, intangible, industrial and technological heritage, public works, cultural and natural landscapes, transportation means and other examples of the application of specific knowledge and technical skills), their study and management requires a multidisciplinary approach that illustrates and reinvigorates scientific hypotheses and stimulates increased historic, cultural, technical and artistic knowledge.

Objectives of the Charter

• To establish the basic principles and methods of research specific to the category of Cultural Route as they relate to other previously established and studied categories of cultural heritage assets.

• To propose the basic mechanisms for the development of knowledge about, evaluation, protection, preservation, management and conservation of Cultural Routes.

• To define the basic guidelines, principles and criteria for correct use of Cultural Routes as resources for
sustainable social and economic development, respecting their authenticity and integrity, appropriate preservation and historical significance.

• To establish the bases for national and international cooperation that will be essential for undertaking research, conservation and development projects related to Cultural Routes, as well as the financing required for these efforts.

Definition

Any route of communication, be it land, water, or some other type, which is physically delimited and is also characterized by having its own specific dynamic and historic functionality to serve a specific and well-determined purpose, which must fulfill the following conditions:
a) It must arise from and reflect interactive movements of people as well as multi-dimensional, continuous,
and reciprocal exchanges of goods, ideas, knowledge and values between peoples, countries, regions or continents over significant periods of time;
b. It must have thereby promoted a cross-fertilization of the affected cultures in space and time, as reflected both in their tangible and intangible heritage;
c) It must have integrated into a dynamic system the historic relations and cultural properties associated
with its existence.

Defining elements of Cultural Routes: context, content, cross-cultural significance as a whole, dynamic character, and setting.

1. Context: Cultural Routes occur in a natural and /or cultural context upon which they exert an influence and which they help to characterize and enrich with new dimensions as part of an interactive process.

2. Content: A Cultural Route must necessarily be supported by tangible elements that bear witness to its cultural heritage and provide a physical confirmation of its existence. Any intangible elements serve to give sense and meaning to the various elements that make up the whole.
1. The indispensable physical element that determines the existence of a Cultural Route is the communication route itself as an instrument serving a project designed or arising through human activity to accomplish specific goals.
2. Other basic substantive elements are the tangible heritage assets related to its functionality as a historic route (staging posts, customs offices, places for storage, rest, and lodging, hospitals, markets, ports, defensive fortifications, bridges, means of communication and transport; industrial, mining or other establishments, as well as those linked to manufacturing and trade, that reflect the technical, scientific and social applications and advances in its various eras; urban centers, cultural landscapes, sacred sites, places of worship and devotion, etc.) as well as intangible heritage elements that bear witness to the process of exchange and dialogue between the peoples involved along its path.

3. Cross-cultural significance as a whole: The concept of Cultural Route implies a value as a whole which is greater than the sum of its parts and gives the Route its meaning.
1. The cultural route constitutes a cultural asset enriched by the different cultures it has fertilized and which transcends them in overall value by offering a substantial number of shared characteristics and value systems.
2. Within its overall identity, the value of its parts resides in their common, shared, multi-faceted significance.
3. Its wider scale permits a cultural linking of peoples, countries, regions, and continents.
4. This breadth of scale is important from the point of view of both the territory included and of the comprehensive management of the various heritage elements included in it. At the same time the cultural diversity it implies provides an alternative to a process of cultural homogenization.

4. Dynamic character: In addition to presenting physical evidences of its historic path, along with cultural
heritage elements, Cultural Routes include a dynamic factor that acts as a conductor or channel through which the reciprocal cultural influences have flowed.
1. The dynamic of a Cultural Route does not obey natural laws or casual phenomena, but rather exclusively human processes and interests, and is therefore understandable only as a cultural phenomenon.
2. This vital fluid of culture is manifested not only in material or tangible aspects, but also in the spirit and traditions making up the intangible heritage of Cultural Routes.
3. By understanding a Cultural Route as a set of dynamic elements of cultural communication between peoples, its cultural heritage assets can be appreciated in their true spatial and historical dimensions, which allows for a comprehensive and sustainable approach to the conservation of the Route as a whole.

5. Setting: The Cultural Route is closely linked to its setting and forms an inseparable part of it.
1. The geographical setting has helped to shape the Cultural Route, either determining its path or influencing its development over time.
2. The territorial setting, whether natural or cultural (urban or rural), provides the framework of the Cultural Route, gives it its particular atmosphere, characterized by elements and values of both physical and intangible nature, and is fundamental for the comprehension, conservation and enjoyment of the route.
3. A Cultural Route connects and interrelates geography and very diverse heritage properties, forming a unified whole. Cultural Routes and their setting are related to their different landscapes, natural or cultural, which are but just one of their components and have their own distinctive characteristics and identity depending
on the different areas and regions they pass through in their course. The different landscapes contribute to characterize the diverse sections of the Route as a whole, enriching it with their diversity.
4. The relationship with nature is especially sensitive in some sections, in others it is the relationship with the urban or rural environment, and in the areas with monuments that are isolated from other buildings (such as chapels, monasteries, fountains, bridges, boundary crosses, etc.), it is the relationship of these monuments with their landscape setting which shapes the nature of that section of the Cultural Route.
5. The protection and conservation of the Cultural Routes requires a profound knowledge of the historic, natural and cultural characteristics of their surroundings. Any interventions that may be necessary must fit in with this context and respect its defining features by facilitating their understanding and not distorting the traditional landscape, whether it is natural, cultural or combined.
6. A delineation of the setting must be provided for the Cultural Route, clearly marking the boundaries of a well-defined, regulated buffer zone, which should allow the material and immaterial cultural values included in it to be preserved in their full authenticity and integrity.
Such protection must include the values of the different landscapes forming part of the Cultural Route and providing its characteristic atmosphere.

Specific indicators

As basic differentiating indicators applicable to the category of Cultural Route, the following should be considered: the structure of the route and its physical substratum as well as historical data about its use to accomplish a specific goal; any physical structures associated with the concrete purpose and functionality of the Cultural Route; communication elements, and the existence of cultural manifestations of shared origin along (or at given points of) the route such as practices, traditions, customs, and common uses of a religious, ritual, linguistic, festival, culinary, or similar nature; reciprocal influences in music, literature, architecture, fine arts, handicrafts, scientific advances, technical and technological skills, and other material and immaterial cultural assets whose full understanding derives from the historic function of the
Cultural Route.

Types of Cultural Routes

Cultural routes can be classified as follows:
• According to their territorial scope: local, national, regional, continental, or intercontinental.
• According to their cultural scope: within a given cultural region or extended across different geographical areas that have shared or continue to share a process of reciprocal influences in the formation or evolution of
cultural values.
• According to their goal or function: social, economic, political, or cultural. These characteristics can be found shared across a multi-dimensional context.
• According to their duration in time: those that are no longer used versus those that continue to develop under
the influence of socio-economic, political, and cultural exchanges.
• According to their structural configuration: linear, circular, cruciform, radial or network.
• According to their natural environment: land, aquatic, mixed, or other physical setting.

Identification, Integrity and Authenticity

• Prima facie indicators
For identification and assessment purposes, the following aspects may initially be considered as prima facie, non-conclusive evidence of the existence of a Cultural Route:
• Expressions of dynamic social, economic, political, and cultural processes which have generated exchanges between different cultural groups of related areas;
• Distinguishing characteristics that are shared by different geographical and cultural areas connected by historical bonds;
• Evidences of mobility and of relationships forged between peoples or ethnic groups of different
cultures;
• Specific cultural features rooted in the traditional life of different communities;
• Heritage elements and cultural practices—such as ceremonies, festivals and religious celebrations representative of shared values for different communities within (a) specific cultural and historic area(s)—related to the significance and functionality of the Route.

• Identification process
The process for identifying a Cultural Route will necessarily take into account its specific functionality to serve a concrete and well-determined purpose, the tangible and intangible values of its heritage dynamically generated as a results of reciprocal cultural influences, its structural configuration, its whole geographic and historic context, its natural and cultural setting, whether the latter is urban or rural, and its corresponding characteristic environmental values, its relationships to the landscape, its duration in time, and its symbolic and spiritual dimension, all of which will contribute to its identification and to the understanding of its significance.
The intangible assets of a Cultural Route are fundamental for understanding its significance and its associative heritage values. Therefore, material aspects must always be studied in connection with other values of an intangible nature.
For the purpose of its comparative evaluation, the temporal duration and historic significance of the different sections of the Route in relation to the whole should also be taken into account.
In the case of a living Cultural Route, the relationships and dynamic functions associated with the specific and
well-determined purpose that gave rise to its existence and serves to define and identify the route should be
maintained, even if the historic processes have undergone change over time and new elements have been incorporated. These new elements should be evaluated within the framework of their functional relationship to the Cultural Route, and the case may occur where properties that have heritage values in themselves cannot be considered as components of the Cultural Route because they do not form part of it.

• Authenticity
Every Cultural Route should fulfill authenticity criteria demonstrably and credibly expressing its value in terms of both its natural and cultural environment, and concerning both its defining elements and its distinctive features of a material and immaterial nature:
• These criteria should be applied to each section under study to assess its significance in relation to the overall meaning of the Route throughout its historical development, and to verify the authenticity of its structural layout through the vestiges of its path.
• Authenticity should also be evident in the natural and cultural context of each stretch of the Route subject to analysis and assessment, as well as in the other tangible and intangible heritage elements included within its historic functionality and its setting.
• Even if in certain sections the material traces of a Cultural Route are not clearly preserved, its existence in these areas could be shown through historiography, intangible elements and immaterial sources of information that prove their real meaning as integral components of that Route and evidence its authenticity.
• The techniques and methodologies used for the protection, conservation and management of the Cultural Routes, whether traditional or newly implemented, must respect the authenticity criteria.

• Integrity
The verification of the integrity of a Cultural Route must necessarily be based on a sufficiently representative set of both tangible and intangible evidences and elements that witness to its global significance and values as a whole and ensure the complete representation of the features and importance of the historic processes which
generated the Cultural Route.
Evidences of the historic relationships and dynamic functions essential to the distinctive character of the
Cultural Route should be maintained. In addition, regard must be had for whether its physical fabric and/or its
significant features are in good condition and the impact of deterioration processes controlled, and whether or not the Route reflects any possible side effects of development, abandonment or neglect.

Methodology

The concept of Cultural Route requires a specific methodology for its research, assessment, protection, preservation, conservation, use and management. Given its breadth and its value as a whole, as well as its territorial dimensions, this methodology requires the establishment of a system of coordinated and integrally managed activities.
It is essential to start with the identification both of the Route as a whole and of its individual sections, along with an inventory of the assets that comprise it and an analysis of their state of conservation which will facilitate the elaboration of a strategic plan for its preservation. This plan should necessarily include measures for raising awareness of the Route and creating interest in it among public and private entities. It also requires the formulation of coordinated measures and specific legal instruments for the protection, use and management of all of its elements as substantive parts of the value and significance of the Route as a whole.

1. Research
The study of cultural routes may extend across different geographical areas, possibly widely separated from each other. It is therefore advisable to set up several research teams located at the main characteristic points of the Route under study.
The research methodology, along with the adoption of practices and the attachment of indicators for proper identification and assessment of the heritage values in the different sections of a Cultural Route, should never lose sight of the meaning of the Route as a whole, in order to avoid any loss in the meaning or historic significance of the route.
Research teams working on this cultural heritage category should be of a multidisciplinary and cooperative nature. Common working criteria should be established based on the principle of starting with an investigation of the parts, but without losing sight of the project as a whole. Similarly, common methodological instruments standardized in advance—should be used for the collection of data.
The project plan should include coordinating mechanisms that will facilitate communication and cooperation among the researchers in order to make it possible to transmit data about the work and achievements of each team.
Researchers should keep in mind that the presence of various types of cultural heritage properties along the
path of a Cultural Route does not, in and of itself, imply that they are necessarily integral components of that route or are appropriate objects of study in relation to it. The only elements that should be highlighted in the scientific investigation of a Cultural Route are those related to the specific goal of the Route and any influences arising from its functional dynamic.

2. Funding
Given the scope of the tasks involved in identifying and highlighting the value of a vast Cultural Route, funding should be obtained in stages that will allow for balanced, coordinated progress in the research projects as well as the preservation, use, and management projects related to its various sections. It is advisable to establish a joint estimation of the values to be preserved so as to allow the setting of a scale of priorities for action and the implementation of the corresponding strategies. This requires that funding be obtained through bilateral or multilateral cooperation agreements, as well as through the creation of bodies specifically devoted to researching and highlighting the value of the Route. Along the same lines, regional bodies whose jurisdictions coincide totally or partially with the historic path of a Cultural Route should determine how they can best gain the interest of the States involved and obtain their cooperation. It is also important to attract, if possible, the cooperation of philanthropic institutions and private donors.

3. Protection – Assessment – Preservation / Conservation
Cultural Routes and their setting require new instruments for their assessment, protection, conservation and evaluation. It is not sufficient to guarantee protection of their heritage elements on a partial or random basis. The preparation of rigorous inventories of these elements, as well as an assessment of their authenticity and integrity should take place in order to identify impacts on the values of the Cultural Route and therefore impacts on its significance. It is also necessary to control the impact of deterioration processes, and to develop a strategy to prevent the adverse effects of development and neglect. All of this requires the establishment of a system of coordinated legal measures and appropriate instruments that guarantee that the Route will be preserved and its value and significance highlighted in a holistic fashion. Understanding heritage values is fundamental prior to any intervention on Cultural Routes that may impact/change their significance.

4. Sustainable Use – Relationship to Tourist Activities
With regard to its use, a Cultural Route can be used to promote an activity of social and economic interest of extraordinary importance for stable development.
Special care should be taken to avoid confusion between the concepts of tourist routes—even including those of cultural interest—and Cultural Routes. However, it should also be recognized that a Cultural Route is a reality that can have great importance for territorial cohesion and sustainable development. From this point of view, efforts should be made to promote knowledge about Cultural Routes, along with their appropriate and sustainable
use for tourism purposes, always with the adoption of appropriate measures aimed at eliminating risks. For
this purpose, protection and promotion of a Cultural Route should harmoniously integrate a supplementary infrastructure – for tourist activities, access routes, information, interpretation and presentation – with the essential condition that it does not jeopardize the meaning, authenticity and integrity of the historic values of the Cultural Route as key elements to be conveyed to visitors.
Tourist visits should be managed on a rational basis in accordance with prior environmental impact studies and with plans for public use and community participation, as well as control and monitoring measures intended to prevent the negative impacts of tourism.
The development of a Cultural Route for tourism purposes should guarantee in any case that priority is given to the participation of the local community and to local and regional tourist companies. Every effort should be made to prevent the creation of monopolies by large international companies or by powerful companies based in the more developed countries through which the historic path of the Cultural Route passes.
Given the fact that a Cultural Route is an instrument for cooperation and understanding which provides a holistic reading of the encounter of cultures and civilization that form that Route, we should also keep in mind that independently of the relative importance of each one of its parts, the promotion of positive developments in each one, leads to increased interest on the Route and benefits for the other parts.

5. Management
“Understanding of Cultural Routes Significance” becomes the basic / fundamental principle associated to management of cultural routes. This implies ensuring that all activities related to their research, assessment and social dissemination of knowledge about them are carried out in a coordinated and harmonious manner. This also requires a cross coordination that guarantees the combination of policies relating to protection, preservation, conservation, territorial organization, sustainable development, use and tourism. Therefore, joint projects need to be prepared that ensure sustainable development on a national (at the provincial, regional,
local level, etc.) and international scale, as well as the establishment of management tools designed to
protect the Route against natural disasters and all kinds of risks which could impact on the integrity and authenticity of the Cultural Route and therefore on its significance.

6. Public participation
The protection, conservation/preservation, promotion and management of a Cultural Route calls for the stimulation of public awareness, and the participation of the inhabitants of the areas which share the Route.

International cooperation

There are notable examples of Cultural Routes whose historic paths involve various countries. For this reason,
international cooperation is essential for research, assessment, and preservation of the assets that make up international Cultural Routes.
When Cultural Routes exist which involve countries with different degrees of development, it is recommended that
the more developed countries provide the means for economic, technical, and logistic cooperation as well as assistance in the exchange of information, experience, and researchers.
It is highly desirable that UNESCO and other international organizations should establish mechanisms of cooperation (financial, technical, and logistic) to help foster and implement projects related to Cultural Routes that are of interest to more than one country.
Cultural Routes should be seen as symbols of union between peoples. The historic ties developed along Cultural
Routes can serve to promote projects based on renewed cooperation between peoples who shared certain values and knowledge in the past.

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Carta Internacional sobre la Conservación y la Restauración de Monumentos y Sitios (Carta de Venecia- 1964) https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/carta-internacional-sobre-la-conservacion-y-la-restauracion-de-monumentos-y-sitios-carta-de-venecia-1964/ https://www.ciicicomos.org/2020/01/14/carta-internacional-sobre-la-conservacion-y-la-restauracion-de-monumentos-y-sitios-carta-de-venecia-1964/#respond Tue, 14 Jan 2020 19:10:23 +0000 https://ciic.seosphera.com/?p=732 II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, Venecia 1964. Adoptada por ICOMOS en 1965 Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continúan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los […]

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II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, Venecia 1964.
Adoptada por ICOMOS en 1965

Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continúan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio común, y de cara a las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su salvaguarda. Debe transmitirlos en toda la riqueza de su autenticidad. Por lo tanto, es esencial que los principios que deben presidir la conservación y la restauración de los monumentos sean establecidos de común y formulados en un plan internacional dejando que cada nación cuide de asegurar su aplicación en el marco de su propia cultura y de sus tradiciones.
Dando una primera forma a estos principios fundamentales, la Carta de Atenas de 1931 ha contribuido al desarrollo de un vasto movimiento internacional, que se ha traducido principalmente en los documentos nacionales, en la actividad del ICOM y de la UNESCO y en la creación, por esta última, de un Centro internacional de estudios para la conservación de los bienes culturales. La sensibilidad y el espíritu crítico se han vertido sobre problemas cada vez más complejos y más útiles; también ha llegado el momento de volver a examinar los principios de la Carta a fin de profundizar en ellos y de ensanchar su contenido en un nuevo documento.
En consecuencia, el II Congreso Internacional de Arquitectos y de Técnicos de Monumentos Históricos, reunido en Venecia del 25 al 31 de mayo de 1964, ha aprobado el siguiente texto:

DEFINICIONES
Artículo 1.

La noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural.

Artículo 2.

La conservación y restauración de monumentos constituye una disciplina que abarca todas las ciencias y todas las técnicas que puedan contribuir al estudio y la salvaguarda del patrimonio monumental.

Artículo 3.

La conservación y restauración de monumentos tiende a salvaguardar tanto la obra de arte como el testimonio histórico.

CONSERVACIÓN
Artículo 4.

La conservación de monumentos implica primeramente la constancia en su mantenimiento.

Artículo 5.

La conservación de monumentos siempre resulta favorecida por su dedicación a una función útil a la sociedad; tal dedicación es por supuesto deseable pero no puede alterar la ordenación o decoración de los edificios. Dentro de estos límites es donde se debe concebir y autorizar los acondicionamientos exigidos por la evolución de los usos y costumbres.

Artículo 6.

La conservación de un monumento implica la de un marco a su escala. Cuando el marco tradicional subsiste, éste será conservado, y toda construcción nueva, toda destrucción y cualquier arreglo que pudiera alterar las relaciones entre los volúmenes y los colores, será desechada.

Artículo 7.

El monumento es inseparable de la historia de que es testigo y del lugar en el que está ubicado.
En consecuencia, el desplazamiento de todo o parte de un monumento no puede ser consentido nada más que cuando la salvaguarda del monumento lo exija o cuando razones de un gran interés nacional o internacional lo justifiquen.

Artículo 8.

Los elementos de escultura, pintura o decoración que son parte integrante de un monumento sólo pueden ser separados cuando esta medida sea la única viable para asegurar su conservación.

RESTAURACIÓN
Artículo 9.

La restauración es una operación que debe tener un carácter excepcional. Tiene como fin conservar y revelar los valores estéticos e históricos del monumento y se fundamenta en el respeto a la esencia antigua y a los documentos auténticos. Su límite está allí donde comienza la hipótesis: en el plano de las reconstituciones basadas en conjeturas, todo trabajo de complemento reconocido como indispensable por razones estéticas o técnicas aflora de la composición arquitectónica y llevará la marca de nuestro tiempo. La restauración estará siempre precedida y acompañada de un estudio arqueológico e histórico del monumento.

Artículo 10.

Cuando las técnicas tradicionales se muestran inadecuadas, la consolidación de un monumento puede ser asegurada valiéndose de todas las técnicas modernas de conservación y de construcción cuya eficacia haya sido demostrada con bases científicas y garantizada por la experiencia.

Artículo 11.

Las valiosas aportaciones de todas las épocas en la edificación de un monumento deben ser respetadas, puesto que la unidad de estilo no es un fin a conseguir en una obra de restauración.
Cuando un edificio presenta varios estilos superpuestos, la desaparición de un estadio subyacente no se justifica más que excepcionalmente y bajo la condición de que los elementos eliminados no tengan apenas interés, que el conjunto puesto al descubierto constituya un testimonio de alto valor histórico, arqueológico o estético, y que su estado de conservación se juzgue suficiente. El juicio sobre el valor de los elementos en cuestión y la decisión de las eliminaciones a efectuar no pueden depender únicamente del autor del proyecto.

Artículo 12.

Los elementos destinados a reemplazar las partes inexistentes deben integrarse armoniosamente en el conjunto, distinguiéndose claramente de las originales, a fin de que la restauración no falsifique el documento artístico o histórico.

Artículo 13.

Los añadidos no deben ser tolerados en tanto que no respeten todas las partes interesantes del edificio, su trazado tradicional, el equilibrio de su composición y sus relaciones con el medio ambiente.

LUGARES MONUMENTALES (CONJUNTOS HISTORICO-ARTISTICOS)
Artículo 14.

Los lugares monumentales deben ser objeto de atenciones especiales a fin de salvaguardar su integridad y de asegurar su saneamiento, su tratamiento y su realce. Los trabajos de conservación y de restauración que en ellos sean ejecutados deben inspirarse en los principios enunciados en los artículos precedentes.

EXCAVACIONES
Artículo 15.

Los trabajos de excavaciones deben llevarse a cabo de acuerdo con las normas científicas y con la «Recomendación que define los principios internacionales a aplicar en materia de excavaciones arqueológicas» adoptada por la UNESCO en 1956.
El mantenimiento de las ruinas y las medidas necesarias para la conservación y protección permanente de los elementos arquitectónicos y de los objetos descubiertos deben estar garantizados. Además, se emplearán todos los medios que faciliten la comprensión del monumento descubierto sin desnaturalizar su significado.
Cualquier trabajo de reconstrucción deberá, sin embargo, excluirse a priori; sólo la anastilosis puede ser tenida en cuenta, es decir, la recomposición de las partes existentes pero desmembradas. Los elementos de integración serán siempre reconocibles y constituirán el mínimo necesario para asegurar las condiciones de conservación del monumento y restablecer la continuidad de sus formas.

DOCUMENTACIÓN Y PUBLICACIÓN
Artículo 16.

Los trabajos de conservación, de restauración y de excavación irán siempre acompañados de la elaboración de una documentación precisa, en forma de informes analíticos y críticos, ilustrados con dibujos y fotografías. Todas las fases del trabajo de desmontaje, consolidación, recomposición e integración, así como los elementos técnicos y formales identificados a lo largo de los trabajos, serán allí consignados. Esta documentación será depositada en los archivos de un organismo público y puesta a la disposición de los investigadores; se recomienda su publicación.
Han participado en la Comisión para la redacción de la Carta International para la Conservación y Restauración des Monumentos:
– Sr. D. Piero Gazzola (Italia), Presidente
– Sr. D. Raymond Lemaire (Bélgica), Ponente
– Sr. D. José Bassegoda-Nonell (España)
– Sr. D. Luis Benavente (Portugal)
– Sr. D. Djurdje Boskovic (Yugoslavia)
– Sr. D. Hiroshi Daifuku (UNESCO)
– Sr. D. P.L. de Vrieze (Países Bajos)
– Sr. D. Harald Langberg (Dinamarca)
– Sr. D. Mario Matteucci (Italia)
– Sr. D. Jean Merlet (Francia)
– Sr. D. Carlos Flores Marini (México)
– Sr. D. Roberto Pane (Italia)
– Sr. D. S. C. J. Pavel (Checoslovaquia)
– Sr. D. Paul Philippot (ICCROM)
– Sr. D. Victor Pimentel (Perú)
– Sr. D. Harold Plenderleith (ICCROM)
– Sr. D. Deoclecio Redig de Campos (Cuidad de Vaticano)
– Sr. D. Jean Sonnier (Francia)
– Sr. D. Francois Sorlin (Francia)
– Sr. D. Eustathios Stikas (Grecia)
– Gertrud Tripp (Austria)
– Jan Zachwatovicz (Polania)
– Mustafa S. Zbiss (Túnez)

La entrada Carta Internacional sobre la Conservación y la Restauración de Monumentos y Sitios (Carta de Venecia- 1964) se publicó primero en CIIC.

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